Fiel a mi afición por la fotografía, una fotografía acompaña esta entrada de mi blog.
Pero esta fotografía tiene tanta historia...
Me la envío a mi correo, mientras chateábamos, mi amiga Alejandra, entrañable como una hermana.
Ella estaba en Ráquira, Boyacá, acompañando a su mami en una peregrinación organizada por los frailes agustinos recoletos a su convento en La Candelaria. Yo estaba en Bogotá, refugiada en mi estudio oficina, de los efectos del paro de transportes que hubo en Bogotá del 1 al 4 de marzo.
Y dos corazones, dos almas, separadas cientos de kilómetros, se reunieron por un rato... Ella disfrutaba el sol, el aire, el delicioso ambiente de tan querido municipio. Yo echaba chispas y lanzaba rayos y centellas como Zeus, por unas contrariedades del día anterior.
Ella me lidió la ira... yo le escuché sus preocupaciones...
Y en medio de todo esto.. la foto!!
Tomada con el celular, me fascina porque resume lo que es la tecnología en nuestra vida cotidiana: a escondidas, se toma una fotografía, disimulada al lado del bolsillo, el cual se conecta a Internet por la red inalámbrica del sitio en donde una está. En segundos se envía por correo electrónico o se publica en Facebook, o en Twitter y la conoce el mundo entero...
Y entonces, comparto con mis queridos y respetados lectores, unas reflexiones sobre cómo la tecnología, esa adorable y voluble compañera del día a día, ha moldeado nuestras vidas:
1. El amor ya no es cosa de perfumes, de murmullos y de músicas de alas. Ahora el amor viaja por Internet.
2. Adiós a las serenatas. Mándele a su amor, un vínculo para que vea el video de esa canción que, hace medio siglo, nuestros padres le dedicaban a sus parejas por medio de una serenata bajo la ventana (eso ya no se puede hoy, porque la enamorada queda como 40 pisos arriba de la calle)
3. Si hay confianza, la gente se declara por Facebook o por correo electrónico. Se envían íconos, fotos o postales. Con eso basta. Y es que el medio ambiente ya no tolera esquelas hechas de papel que consume arbolitos...
4. Una llamada desde el delular, o el simple envío de un mensaje de texto, cambia la vida de las personas. Nuestro destino está en un bolsillo...
5. No faltaba el cyber sexo. Adiós a las caricias, los besos, los roces, la humedad... Basta con la web cam y el micrófono para saciar todas nuestras salvajes y profundas pasiones.. Eso sí, continúa el riesgo de los virus... pero de otra naturaleza, y estos pueden acabar la vida de una persona en menos tiempo de lo que lo hacían las enfermedades de transmisión sexual...
6. Y entonces... junto al condón aparece el antivirus, el firewall, el anti rootkit y todas esas cosas... (l@s que usamos Linux estamos un poco más tranquilos...)
7. El periodismo ya no se hace solamente con pesados y aparatosos equipos... Quien tenga un teléfono celular, o una càmara digital, puede registrar imàgenes de lo que está sucediendo y enviarlas "all around the world"... destacan las fotografías de los atentados en Londres hace unos años, y desde luego, lo de Haití...
8. Y hablando de Haití... buena parte de la ayuda humanitaria y del direccionamiento de los esfuerzos de socorro, fue guiado por medio de los recursos de Internet, telefonia móvil y similares... Los haitianos en el exterior seguían la situación por Facebook, Twitter...
9. Las amenazas han variado. La maldad inherente a la especie humana se canaliza ahora a través de virus, gusanos, troyanos, programas espía... Nos roban por medio de códigos y clonación de claves... eso sí, no desaparecen los delincuentes "a la antigua", con armas de fuego o armas blancas...
10. Desde luego, el papel va despareciendo... Los periódicos se enfrentan a una crisis que posiblemente sea su muerte. Ustedes me leen por este medio, lo que nunca habría sido posible sin los recursos actuales...
11. Para no hablar de los simbolos de estatus: el teléfono celular es nuestra tarjeta de presentación... una mirada basta para conocer a su dueño. El Blackberry nos habla de personas muy ocupadas, con poco tiempo pero muy conectadas. El laptop nos habla aún más... pero este no es un tratado de antropología tecnológica; sin embargo, miren todo lo que sugiere un laptop: grande o pequeño; Sony, Dell, HP, cada marca dice de su dueño; si viaja en portafolio, en funda, en mochila, en morral; si es de un color específico (negro, blanco, fucsia, verde...)... y los accesorios: ratones, memorias USB, hubs USB, lámparas USB con diodos, ...
12. Los recursos de comunicación son rápidamente utilizados para diversos intereses... basta recordar todo lo que rodeó el episodio del Blackberry de Andrés Felipe Arias y los mensajes que le fotografiaron (obviamente, con cámaras digitales)
Y así sucesivamente, podríamos extendernos ad infinitum... pero hay un hilo conductor en todo esto:
El hombre, a lo largo de su historia, siempre ha hecho uso de herramientas para incrementar sus capacidades. Un palo, una piedra tallada, una herramienta de bronce, el vapor, la energía atómica, la informática. Estas son nuestras herramientas. Lo que ayer salvó la vida del hombre prehistórico, hoy es algo menos que un residuo. Lo que hoy creemos es la cúspide del desarrollo, en diez años será motivo de risas para nuestros hijos.
Y la supervivencia cede el paso a otros niveles de interés del ser humano. Hoy, las cosas no solamente deben servir para lo que las queremos, sino proyectar nuestra personalidad, integrarnos en un grupo social o brindarnos alguna forma de apoyo afectivo en momentos de necesidad... ¿Quién no se ha desahogado escribiendo sus penas en su laptop?
Quiero compartir emociones...
miren el espacio que hoy ocupa el teléfono en nuestras vidas afectivas... Y esta:
fenomenal!! Esta
otra... estamos infiltrados!!! Otra
muestra!!! Miren esta
curiosidad!! Otra
canción sobre el Blackberry...
Tenía que escribir esto, llevaba mucho tiempo pendiente!! Y valió la pena... lo que comenzó como una sesuda reflexión, termina pletórico de diversión...
Adoro esta época!!! Adoro la tecnología!!
Pero sobre todo, adoro la creatividad humana.
Los quiero mucho, les mando miles de abrazos y les agradezco por leerme. Espero hayan pasado un buen rato...
Hasta la próxima.